sábado, 27 de diciembre de 2008

Resumen de experiencias

Pues bien, hace ya más de un mes que trabajo en V y me han pasado infinidad de experiencias y han surgido en mi multitud de sentimientos.
Después de contar mi primer día y mi primera semana, ahora me dispongo a contaros de manera resumida lo que ha sido mi experiencia hasta ahora, a modo de guiones...

- He cambiado mi primer pañal...
- He hecho y he dado mi primer biberón...
- Me he mojado la ropa con un niño meado que he tenido que coger por la noche...
- Me he quedado despierto hasta las 3 de la mañana por miedo a que un niño se despertara...
- He dormido en una cama plegable en medio de un pasillo...
- He puesto una lavadora, una secadora, he doblado ropa para parar un regimiento...
- He despertado a 3 niños a media noche y llevado al baño para que miccionaran...
- He cometido mi primer error: prometer algo que no estaba seguro que podía cumplir.
- Me he relacionado con personas de Marruecos, Argelia, Polonia, Guinea, y no se de dónde más en una misma casa y en 3 o 4 idiomas que no hablo...
- He llevado a 4 niños pequeños a ver belenes, a comer y al parque!
- He dado consejos a chavales sobre su formación y sobre el estudio...
- He administrado la economía de 9 menores...
- He hecho todos los turnos posibles...
- Me he sentido educador, mediador, interventor social y como queráis llamarlo...
- Me ha faltado tiempo para mi...
- Me ha sobrado tiempo en el trabajo y me he aburrido...
- Me he sentido parte de algo muy importante...
- Me he peleado con niños y he puesto sanciones por insultos, jugar en el salón, etc...
- He intentado dialogar y hacer entrar en razón a 3 niños de 4, 5 y 6 años, con la consecuencia de... con ninguna consecuencia.
- He jugado al fútbol en parques y en la calle con niños de todas las edades...
- He sentido eso que dicen del deber cumplido...
- Me he sentido muy feliz y orgulloso con mi primera nómina! que voy a gastar en regalitos y antojos.
- He rechazado otros trabajos! Por lo que me siento muy afortunado. Estoy muy a gusto donde estoy.
- Hecho de menos a gente, a los Grupos, a mi grupo, etc... pero se que a partir de ahora, las cosas van a cambiar como cambia una vida con nuevos proyectos tan importantes.
- Le he contado de mi nuevo trabajo a un montón de gente y explicado que no trabajo con menores delincuentes...
- y un largo etc.


Bueno... me han aumentado el contrato, o hecho otro, así que ahora se presentan por delante dos meses de dura jornada completa, ya os contaré...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La misteriosa tarjeta de Navidad

Hace ya 10 días de mi ultima entrada, he estado ocupado, ahora soy un "chico" trabajador y responsable (lo que no quiere decir que antes no lo fuera...) y la verdad es que paso etapas con sólo ganas de descansar y tal... ya ustedes sabrán.

Hoy me ha dado por leer al fantástico Leonardo Boff del que tantos artículos aquí he reproducido y me encamino a escribir uno más.
Esta vez no va dirigido a todos (o si), vá solo a aquellos que todavía siguen siendo niños...

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La Navidad es la fiesta de los niños y del divino Niño que se esconde dentro de cada adulto. Es enormemente inspiradora la creencia de que Dios se acercó a los seres humanos en forma de niño. Así nadie puede alegar que es sólo un misterio insondable, fascinante por un lado y aterrador por el otro. No. Se aproximó a nosotros en la fragilidad de un recién nacido que lloriquea de frío y busca hambriento el pecho materno. Tenemos que respetar y amar esta forma con la que Dios quiso entrar en nuestro mundo, por la parte de atrás, en una gruta de animales, en una noche oscura y llena de nieve, «porque no había lugar para él en las posadas de Belén».

Todavía más consoladora es la idea de que seremos juzgados por un niño, y no por un juez severo y escrutador. Lo que un niño quiere es jugar. Forma inmediatamente grupo con los demás niños, pobres, ricos, asiáticos, negros, rubios... Es la inocencia original que todavía no conoce las malicias de la vida adulta.

El divino Niño nos introducirá en la danza celeste y en el banquete que la familia divina del Padre, Hijo y Espíritu Santo prepara para todos sus hijos e hijas, sin excluir a aquellos que un día fueron desgarrados por el sufrimiento.

Estaba reflexionando sobre esta realidad bienaventurada cuando un ángel de aquellos que cantaron a los pastores en los campos de Belén se me aproximó espiritualmente y me entregó una tarjeta de Navidad. ¿De quien sería? Empecé a leer. Decía:

«Queridos hermanitos y hermanitas:

Si al mirar el nacimiento y ver allí al Niño Jesús en medio de José y María, junto al buey y la mula, se llenan de fe en que Dios se hizo niño como cualquiera de ustedes;

si consiguen ver en los otros niños y niñas la presencia inefable del niño Jesús, que una vez que nació en Belén nunca ya nos ha dejado solos en el mundo;

si son capaces de hacer renacer el niño escondido en sus padres, en sus tíos y tías y en las otras personas que ustedes conocen para que surja en ellas el amor, la ternura, el cuidado para con todo el mundo, y también para con la naturaleza;

si al mirar el pesebre descubren a Jesús, vestido pobremente, casi desnudo, y se acuerdan de tantos niños igualmente mal vestidos, y les duele en el fondo del corazón esta situación, y pueden compartir lo que ustedes tienen de sobra, y desean cambiar ahora mismo este estado de cosas;

si al ver la vaca, el burrito, las ovejas, las cabras, los perros, los camellos y el elefante, en el nacimiento, piensan que todo el universo está también iluminado por el divino Niño y que todos formamos parte de la Gran Casa de Dios;

si miran hacia el cielo y ven la estrella con su cola luminosa y hacen memoria de que siempre hay una estrella como la de Belén sobre ustedes, que los acompaña, los ilumina, y les muestra los mejores caminos;

si recuerdan que los reyes magos, venidos de lejanas tierras, eran en realidad sabios y que todavía hoy representan a los científicos y maestros que consiguen ver en este Niño el sentido secreto de la vida y del universo;

si piensan que este Niño es simultáneamente hombre y Dios, que por ser hombre es vuestro hermano, y por ser Dios existe una porción de Dios en ustedes, y por esta razón se llenan de alegría y de legítimo orgullo;

si piensan en todo esto, sepan que yo estoy naciendo de nuevo y renovando la Navidad entre ustedes. Estaré siempre cerca, caminando con ustedes, llorando con ustedes y jugando con ustedes, hasta el día en que todos, humanidad y universo, lleguemos a la Casa de Dios, que es Padre y Madre de infinita bondad, para vivir siempre juntos y ser eternamente felices».

Belén, 25 de diciembre del año 1.

Firmado: Niño Jesús.

Leonardo Boff
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Últimamente repito mucho una frase que viene al pelo con este artículo y me gustaría compartir con ustedes, por aquellos momentos en los que uno se siente incomprendido...

"Mi reino no es de este mundo..."

domingo, 14 de diciembre de 2008

No hay ni presente ni futuro si no se tiene pasado.

No hay ni presente ni futuro si no se tiene pasado. Somos el reflejo de nuestra historia y a treinta y un años de aquel 4 de diciembre de 1977 deberíamos hacer una reflexión de cuál ha sido el fruto que nos proporcionó aquella eclosión de iniciativas individuales y colectivas que tuvo su expresión en el arte, la cultura, la empresa... La sociedad civil dio un salto de gigante después de cuarenta años de dictadura. Hubiera sido muy difícil en aquellos momentos pensar que viviríamos una involución, que un nuevo régimen enterraría una vez más las inquietudes y esperanzas de un pueblo compuesto por un colectivo humano de ocho millones de personas, el territorio con más habitantes de España y el segundo en extensión, con salida a tres continentes, al Mare Nostrum y al gran océano.

Un ejemplo de esa involución ha sido la baja participación en el referéndum de nuestro Estatuto de Autonomía, nuestra carta magna, la constitución de los andaluces, que apenas fue aprobada por el 27% del electorado, con una abstención del 63’72%, casi veinte puntos menos que en el referéndum de 1981. Un estatuto legal pero deslegitimado, alejado de los ciudadanos. Suspenso para nuestro Parlamento.

No lejos de este ejemplo está la renuncia del Presidente de la Junta al ejercicio del principio de autonomía, al convocar sistemáticamente las elecciones autonómicas conjuntamente con las generales. Difícil es hablar de nuestros problemas mientras estamos debatiendo sobre la solución a los problemas de los demás.

Nadie es ajeno en el Hospital de las Cinco Llagas a la distancia abierta entre la sociedad civil y la política. En treinta años, los partidos han convertido a la mayoría de las organizaciones sociales en un apéndice de sus instituciones o en meros clientes de los presupuestos de la Junta, creando un vacío de poder entre los ciudadanos de a pie y los poderes públicos, facilitando de esa manera la instalación de un régimen clientelar.

No hay un proyecto común y propio para nuestra sociedad. Trabajamos, como pueblo, para el vecino. Basta ver el papel que tenemos asignado dentro del Estado para darnos cuenta de esta realidad. Ahí está la verdadera deuda histórica con Andalucía, en el papel subsidiario que se nos asigna, que no se soluciona con una cantidad de dinero, cuestión que por otra parte nos hace aparecer de cara a las demás Comunidades Autónomas como simples pedigüeños: otra vez los andaluces pidiendo limosna. Cambiamos dignidad y solución real a nuestros problemas estructurales por dinero, y ahí, una vez más, todos los grupos parlamentarios están de acuerdo.

La crisis va a sacar a flote la debilidad de la estructura política, social y económica de la teórica octava potencia del mundo (tela, casi ), y en Andalucía dará como resultado que de cada tres parados españoles uno sea andaluz; que la mayoría de los desahuciados por no pagar la hipoteca en España serán andaluces; que los peores salarios, las más débiles estructuras de apoyo a las empresas, el mayor fracaso escolar y un largo etcétera estarán en Andalucía. Lo que dará como resultado que nuestra salida de la crisis sea mucho más traumática (¡qué eufemismo!) que en el resto del Estado.

Es cierto, y no tengo ninguna duda, que en nuestra tierra existe un régimen, un régimen moderno donde las prebendas para sostenerlo están bien repartidas entre las elites mientras una amplia base social resulta damnificada. Es muy difícil salir de este círculo vicioso, pero los tiempos difíciles también son tiempos de oportunidades. Nuestro pueblo no se merece lo que tiene. ¿Por qué debemos guardar silencio? Eso también nos hace cómplices



Marcos González Sedano, Andalucía Hoy.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mil millones de personas sufren hambre al día



Reducir la desnutrición y la pobreza extrema a la mitad para 2015 se ha convertido en una quimera puesto que el número de personas que pasan hambre en el mundo no deja de crecer. Según la FAO, son ya 963 millones las personas que sufren este problema al día.

Esta cifra supone un aumento de 40 millones con respecto a 2007, según informó ayer la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) durante la presentación de su informe de la inseguridad alimentaria en el mundo (SOFI) con datos de 2007, en los que se habla de 923 millones de desnutridos, pero el estudio, explicaron con pesar, se ha quedado antiguo después de anunciar que en 2008 serán 40 millones más las personas que pasan hambre en el mundo.

Además, las previsiones son descorazonadoras pues la FAO advirtió de que “la actual crisis económica y financiera puede conducir todavía a más gente hacia el hambre y la pobreza”. “Los precios de los alimentos han bajado a nivel mundial desde principios de 2008, pero este descenso no ha solucionado la crisis alimentaria en muchos países pobres”, dijo ayer el director general adjunto de la FAO, Hafez Ghanem, al presentar el estudio.

Asimismo, explicó el organismo de la ONU, que los precios de los principales cereales han caído más del 50% desde sus máximos a principios de 2008, pero permanecen altos comparados con los años precedentes y en octubre todavía eran un 28% más altos respecto al mismo mes de 2006. Con precios de semillas y fertilizantes (y de otros insumos) a más del doble de su nivel de 2006, los campesinos pobres no han podido aumentar su producción, añadió la FAO. “Los efectos de la crisis serán aún más devastadores entre los pobres de las áreas urbanas y en las familias que están guiadas por una mujer, que resultan las más afectadas junto a los niños”, añadió la FAO.

Países en desarrollo. La gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo –907 millones– vive en países en desarrollo, según los datos del informe, y de ellas, el 65% se concentra en siete países: la India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía.

Casi dos tercios (583 millones en 2007) de los hambrientos del mundo viven en Asia, mientras que en el África subsahariana, una de cada tres personas (236 millones en 2007) sufre de desnutrición crónica.

También en Latinoamérica y el Caribe, que alcanzaron su mayor éxito en la reducción del hambre antes del alza de los precios, las nuevas subidas han incrementado el número de personas hambrientas hasta alcanzar los 51 millones.

El director de la FAO, Jacques Diouf, explicó que estos datos son el resultado de “la falta de una acción concertada global para combatir el hambre”, y alertó que sin un empeño por parte de los países desarrollados será imposible conseguir el lejano objetivo del milenio de reducir a 500 millones el número de hambrientos.

Diouf explicó que bastarían los 30.000 millones de dólares anuales que solicitó a los líderes mundiales durante la cumbre mundial sobre la crisis alimenticia del pasado junio en Roma para relanzar la agricultura y evitar amenazas futuras de conflictos generados por la carestía de los alimentos. Pero lamentó que estos no hayan llegado, así como tampoco el organismo de las Naciones Unidas “ha visto un dólar de los 11.000 millones que fueron prometidos por algunos países al final de dicha cumbre”.

El director de la FAO recordó a estos países que mientras se preparan a invertir ingentes cifras para ayudar a los bancos o el sector del auto a superar la crisis financiera, “existe antes que nada una urgente crisis alimentaria mundial que tiene que ser una prioridad política”.

Para evitar llegar a la cifra de los 1.000 millones de personas que pasan hambre, la FAO realizó un llamamiento para que gobiernos, donantes, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil y el sector privado deben combinar estrategias para abordar las consecuencias de los precios elevados de los alimentos.

El Correo

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Si es que vamos pa tras... como los cangrejos.

viernes, 5 de diciembre de 2008

No amamos la vida.


Un nuevo artículo de Leonardo Boff sobre la crisis ya no financiera, si no más de vida, vida que siempre defiende tan soberviamente este fenómeno filósofo y teólogo. Esta vez me he atrevido a cambiar algo el título, espero que no le importe.
Ahí va...


La búsqueda de una salida para la crisis económico-financiera mundial está rodeada de peligros. El primero es que los países ricos busquen soluciones que resuelvan sus problemas, olvidando el carácter interdependiente de todas las economías. La inclusión de los países emergentes significó poco, pues sus propuestas fueron escasamente tendidas en cuenta. Siguió prevaleciendo la lógica neoliberal, que asegura la parte leonina a los ricos.

El segundo peligro es perder de vista las demás crisis: la ecológica, la climática, la energética y la alimentaria. Concentrarse solamente en la cuestión económica sin considerar las otras es jugar con la insostenibilidad, a medio plazo. Cabe recordar lo que dice la Carta de la Tierra: «nuestros desafíos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales están interligados, y juntos podemos forjar soluciones incluyentes» (Preámbulo).

El tercer peligro, más grave, consiste en mejorar sólo las reglas existentes en vez de buscar alternativas, con la ilusión de que el viejo paradigma neoliberal tenga todavía la capacidad de volver creativo el caos actual.

El problema no es la Tierra. Ella puede continuar sin nosotros, y continuará. La magna quaestio, la cuestión magna, es el ser humano, voraz e irresponsable, que ama más la muerte que la vida, más el lucro que la cooperación, más su bienestar individual que el bien general de toda la comunidad de vida. Si los responsables de las decisiones globales no consideran la inter-retro-dependencia de todas estas cuestiones y no forjan una coalición de fuerzas capaz de equilibrarlas, entonces sí estaremos literalmente perdidos.

En realidad si hubiera un mínimo de buen sentido, la solución del cataclismo económico y de los principales problemas infraestructurales de la humanidad se podría encontrar. Bastaría proceder a un desarme amplio y general ya que no existen enfrentamientos entre potencias militares. La construcción de armas, propiciada por el complejo industrial-militar, es la segunda mayor fuente de lucro del capital. El presupuesto militar mundial es del orden de un billón cien mil millones de dólares/año. Sólo en Irak se han gastado ya dos billones de dólares. Para este año, el gobierno estadounidense comprometió un gasto de armas por valor de un billón y medio de dólares.

Estudios de organismos de paz revelaron que con 24 mil millones dólares/año —apenas un 2,6% del presupuesto militar total— se podría reducir a la mitad el hambre del mundo. Con 12 mil millones —un 1,3% del referido presupuesto— se podría asegurar la salud reproductiva de todas las mujeres de la Tierra.

Con gran valentía, el actual Presidente de la Asamblea de la ONU, el padre nicaragüense Miguel d’Escoto, denunciaba en su discurso inaugural de mediados de octubre: existen aproximadamente 31.000 ojivas nucleares en depósitos, 13.000 distribuidas en varios lugares del mundo y 4.600 en estado de alerta máxima, es decir, listas para ser lanzadas en pocos minutos. La fuerza destructora de estas armas es aproximadamente de 5.000 megatones, fuerza destructiva 200.000 veces mayor que la bomba lanzada sobre Hiroshima. Sumadas a las armas químicas y biológicas, se puede destruir de 25 formas diferentes toda la especie humana. Postular el desarme no es ingenuidad, es ser racional y garantizar la vida que ama la vida y que huye de la muerte. Aquí se ama la muerte.

Sólo este hecho muestra que la humanidad esta formada en gran parte por gente irracional, violenta, obtusa, enemiga de la vida y de sí misma. La naturaleza de la guerra moderna ha cambiado sustancialmente. Antaño «moría quien iba a la guerra». Ahora no, las principales víctimas son civiles. De cada 100 muertos en guerra, 7 son soldados y 93 son civiles, 34 de los cuales niños. En la guerra de Irak han muerto ya 650.00 civiles y solamente unos 3.000 soldados aliados.

Hoy presenciamos algo absolutamente inédito y de extrema irracionalidad: la guerra contra la Tierra. Siempre se hacían guerras entre ejércitos, pueblos y naciones. Ahora, todos unidos, hacemos la guerra contra Gaia: no dejamos un momento de agredirla y explotarla hasta derramar toda su sangre. Y todavía invocamos la legitimación divina para nuestro crimen, pues cumplimos el mandato: «multiplicaos, llenad la Tierra y sometedla» (Gn 1,28).

Haciéndolo así, ¿hacia dónde vamos? No hacia el reino de la vida.

Leonardo Boff

martes, 2 de diciembre de 2008

¿Qué es una crisis capitalista?


La superioridad del capitalismo
, de Santiago Alba Rico | "La Jiribilla
"

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Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.

Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.

Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.

Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.

Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.

Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.

Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.

Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.

Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista?

Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios.

Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas -que habrían invalidado cualquier otro sistema económico- no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con la desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas -la de la riqueza y la de la destrucción- para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, el capitalismo la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.

¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el “ascensor” que bajaría cada vez más deprisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4.700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, sólo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo -con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos- debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizás también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza.

Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón sin duda en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso -el mundo que ha producido el capitalismo- la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo.

Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento.

domingo, 30 de noviembre de 2008

[R]evolucion energética!

Buscando en el pasado el liderazgo que necesitamos hoy!




Únete a la [R]evolucion energética!


Sacado de una campaña de Greenpeace.

viernes, 28 de noviembre de 2008

No desperdiciar las oportunidades de la crisis

Otro interesantísimo artículo sobre la Crisis de nuestro amigo Leo Boff. Es para reflexionar...

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Frente al cataclismo económico-financiero mundial se dibujan dos escenarios: uno de crisis y otro de tragedia.

Tragedia sería si toda la arquitectura económica mundial se desmoronase y nos empujase hacia un caos total con millones de víctimas, por violencia, hambre y guerra. No sería imposible, pues el capitalismo generalmente supera las situaciones caóticas mediante la guerra. Gana al destruir y gana al reconstruir. Solamente que hoy esta solución no parece viable, pues una guerra tecnológica liquidaría a la especie humana; sólo caben guerras regionales sin uso de armas de destrucción masiva.

Otro escenario sería el de crisis. Para ella, no acaba el mundo económico, sino este tipo de mundo, el neoliberal. El caos puede ser creativo, dando origen a otro orden diferente y mejor. La crisis tendría, por tanto, una función purificadora, abriendo espacio para otra oportunidad de producción y de consumo.

No necesitamos recurrir al ideograma chino de crisis para saber de su significado como peligro y oportunidad. Basta recordar el sánscrito, matriz de las lenguas occidentales.

En sánscrito, crisis viene de kir o kri que significa purificar y limpiar. De kri viene también crítica que es un proceso por medio del cual nos damos cuenta de los presupuestos, de los contextos, del alcance y de los límites sea del pensamiento, sea de cualquier fenómeno. De kri se deriva además crisol, utensilio químico con el cual se limpia el oro de las gangas y, finalmente, acrisolar que quiere decir depurar y decantar. Entonces, la crisis representa la oportunidad de un proceso crítico, de depuración de lo esencial; sólo queda lo verdadero; lo accidental, sin sustentación, cae.

Alrededor y a partir de este núcleo se construye otro orden que representa la superación de la crisis. Los ciclos de crisis del capitalismo son notorios, conocidos. Como nunca se hacen cortes estructurales que inauguren un nuevo orden económico sino que siempre se recurre a ajustes que preservan la lógica explotadora de base, nunca supera propiamente la crisis. Alivia sus efectos dañinos, revitaliza la producción para nuevamente entrar en crisis y así prolongar el ciclo de crisis recurrente.

La crisis actual podría ser una gran oportunidad para la invención de otro paradigma de producción y de consumo. Más que nuevas regulaciones son urgentes las alternativas. La solución de la crisis económico-financiera pasa por el encarrilamiento de la crisis ecológica general y del calentamiento global. Si estas variables no fuesen consideradas, las soluciones económicas dentro de poco tiempo no tendrán sosteniblidad y la crisis volverá con más virulencia.

Las empresas en las bolsas de Londres y de Wall Street tuvieron pérdidas de más de un billón y medio de dólares, pérdidas del capital humano. En cuanto a esto, según datos de Greenpeace, el capital natural tiene pérdidas anuales del orden de 2 a 4 billones de dólares, provocadas por la degradación general de los ecosistemas, desarborización, desertificación y escasez de agua. La primera produjo pánico, la segunda ni siquiera fue notada. Pero esta vez no hay posibilidad de seguir con el business as usual.

Lo peor que nos puede pasar es no aprovechar la oportunidad proveniente de la crisis generalizada del tipo de economía neoliberal para proyectar una alternativa de producción que combine la conservación del capital natural junto con el capital humano. Hay que pasar de un paradigma de producción industrial devastador a otro de sustentación de toda la vida.

Esta alternativa es imprescindible, como lo mostró valerosamente François Houtart, sociólogo belga, en una conferencia ante la Asamblea de la ONU el 30 de octubre del presente año: si no buscamos una alternativa al actual paradigma económico, del 20 al 30% de las especies vivas podrán desaparecer en quince años y a mediados de siglo habrá de 150 a 200 millones de refugiados climáticos. Ahora la crisis en vez de oportunidad se vuelve un peligro aterrador.

La crisis actual nos ofrece la oportunidad, tal vez una de las últimas, para encontrar un modo de vida sostenible para los humanos y para toda la comunidad de vida. Sin eso podremos ir al encuentro de lo peor.


Leonardo Boff
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